C.E.A.N. es el lugar donde encontrarás información, temáticas, Talleres, publicidad, y mucho contenido acerca de las distintas capacitaciones que ofrece el Ministerio CeReEs.
A continuación te ofrecemos las distintas alternativas que tienes para poder capacitarte y desarrollar con excelencia la asignación encomendada por nuestro Dios sobre Tu Vida.
De las personas que cree en Dios admite que no tiene una relación diaria con Él.
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De los creyentes ora solo en momentos de crisis, no como estilo de vida.
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De las personas ha sentido vacío espiritual, pero menos del 30% busca activamente a Dios para llenarlo.
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El 60% de las personas dice creer en Dios… pero admite que no tiene una relación diaria con Él. Eso revela una verdad incómoda: hay una fe que habita en la mente, pero no en la vida. Porque creer sin relacionarse, es mantener a Dios como concepto, no como Señor. Es tenerlo en palabras, pero no en decisiones. Es mencionarlo en momentos, pero no depender de Él en el proceso. Y el problema no es la falta de fe, es la falta de cercanía. Muchos no se alejaron de Dios por rebeldía,se alejaron por descuido. No lo negaron, simplemente dejaron de buscarlo. Y cuando la relación se enfría, la voz de Dios se vuelve lejana, la sensibilidad espiritual se apaga, y el corazón empieza a llenarse de otras cosas. Dios no diseñó la fe para ser ocasional. La diseñó para ser diaria, Constante, Intencional. Porque una relación con Dios no se sostiene por emoción, se sostiene por decisión. Hoy no es un llamado a creer más, es un llamado a acercarte más. Porque el mayor engaño no es no creer en Dios, es creer en Él, pero vivir como si no estuviera.
EL PROBLEMA NO ES QUE DIOS NO HABLE..
Es que pocos se detienen a escuchar. Vivimos en un mundo lleno de ruido, donde todo habla, todo opina, todo distrae, pero en medio de todo ese ruido, la voz de Dios sigue siendo suave, constante y fiel.El problema no es el silencio de Dios, es la urgencia que siente el hombre. Queremos respuestas rápidas, direcciones claras, soluciones inmediatas, pero no estamos dispuestos a detenernos, a hacer silencio, a esperar. Y Dios no compite con el ruido, el habla en la intimidad, en el secreto, en el lugar donde pocos quieren quedarse. Muchos dicen: “Dios no me habla, pero la pregunta es: ¿cuánto tiempo realmente te detenés a escucharlo? Porque escuchar a Dios no es solo oír, es hacer espacio, es apagar lo demás, es rendir el control. Hoy no necesitamos que Dios nos hable más fuerte, necesitamos hacer más silencio. Porque cuando el corazón se aquieta, la voz de Dios siempre aparece.
Es un modelo de discipulado Intenso donde el discipulo es instruido, capacitado y desafiado al conocimiento de la palabra para aplicarlo en el evangelismo dinamico.
Es una excelente herramienta que prepara personas motivadas en el Espiritu para ejercer influencia y desarrollar tu potencial.